¿Tiene solución el mal llamado “problema catalán”?

(fragmentos)

Ésto, querido amigo, se va acabando (me refiero al libro, por supuesto). No sería, sin embargo, lógico, en el contexto general de las cartas, que no dedicáramos una a hablar de eso tan manido, tan, a mi parecer, erróneamente  calificado de “problema catalán” porque, al fin y al cabo, en cierto sentido nos lo engloba y nos lo resume todo: lo que pasó, lo que ha sucedido, lo que acontece hoy mismo y lo que está  por venir. En cualquier caso, no obstante, no podrá ser ésta, porque aquí no hablaremos de hechos, una carta tan “objetiva” como todas las demás, pues, si bien, como en ellas, cederé a “otros”  la voz y la palabra, en ésta no podré ni querré sustraerme a realizar comentarios y observaciones propias. Al grano.

Sandrine Morel (1), corresponsal de “Le Monde” declaró en la presentación de su libro “En el huracán catalán” que por parte del gobierno español los corresponsales extranjeros habían tenido un abandono total, que no había manera de conseguir entrevistas, que no les interesaba. Lo achaca a una “razón estratégica: creían  que si negaban el problema y conseguían que no se hablara de ello, parecería que no existía”.

(.......)

En “elpais.com”, (13) periódico que hasta hace un cierto tiempo había sido referencia de muchísima gente, también en Catalunya donde hoy ha perdido unos dos tercios de sus lectores a causa de su deriva editorial y de sus insolencias censoras,  reconoce la existencia del conflicto catalán, aunque a veces prefieren denominarlo “crisis territorial”, usando este eufemismo para despistar al incluirlo en un totum revolutum imposible de vender, al menos, en Cataluña. Debo decir asimismo que a mi modo de ver “El País” manipula a sus lectores al afirmar en este artículo que el responsable de resolver este conflicto es (era) Mariano Rajoy ya que, en mi modesta opinión, un problema secular, territorial y de soberanía, que cuestiona aspectos esenciales del estado, que tendrá repercusiones en otras nacionalidades del estado, que interpela a la Constitución, que implica a la deuda exterior y a la continuidad de España en el euro y de Catalunya en la UE, etc… no es un problema que haya de ni que pueda solucionar una sola persona por muy presidente del gobierno de España que sea. ¿No te parece? Y eso sin entrar a valorar la escasa sino nula capacidad que exhibió de Don Mariano para enfrontar problemas. Y la que, al menos de momento, exhibe también Don Pedro Sánchez.

(.....)

Voy acabando ya esta carta epilogal y el libro. Existe, y creo que no debo, ni puedo ni quiero pasar por alto, una visión algo más madura del problema catalán, visión que extiende el problema a la España toda. Joan Herrera (29) cuando acudió a las Cortes para exponer en una solemne sesión plenaria de la Cámara la pretensión de la mayoría de los catalanes (30) de proceder a realizar una consulta soberanista, afirmó rotundamente que “hay que explicar que el problema catalán es español”. Excuso recordar que Joan Herrera no era ni es ahora independentista. Joan Herrera y el partido al que representaba ICV, incluso mucha gente del PSC también en aquel entonces, gran parte de la izquierda catalana (yo mismo), éramos soberanistas pero no independentistas. No creo necesario decir que el soberanismo se manifiesta en el deseo y la voluntad de llevar a cabo una consulta popular sobre el destino de una colectividad nacional como expresión suprema de la soberanía del pueblo que, y no te dejes engañar, está por encima de la ley, pues la ley emana precisamente de esa soberanía popular delegada en el Parlamento, como asimismo la justicia emana del pueblo aunque la administren (funestamente) los jueces. Conviene no dejarse confundir pues soberanismo no es independentismo. Hay, conozco legión, infinidad de soberanistas que no son independentistas y que, en un referéndum, votarán en contra de la independencia de Catalunya, pero que por encima de todo quieren votar sobre ello. En un país que realiza elecciones cada dos por tres parece raro que no se deje votar una vez más siendo que en esta ocasión son los ciudadanos quienes lo reivindican y no un fracaso de los partidos, incapaces de llegar a acuerdos, lo que las provoca. ¿Será que, como dice (creo que) Eduardo Galeano: “Si las elecciones sirvieran de algo, estarían prohibidas”?

(......)

No leas, amigo, la frase con que voy a acabar solamente en clave económica, porque su sentido, al menos el que yo le quiero dar, trasciende lo crematístico y engloba un todo de relaciones sociales, políticas, también económicas, pero singularmente mentales. Esta frase,  y con ella voy a acabar este libro, se la oí a un tertuliano no recuerdo ni en qué programa ni en cual televisión y reza de este tenor: “Vuestro problema no es la independencia de Catalunya. Vuestro problema es la dependencia de Catalunya”.

Un fuerte, cordial y sincero abrazo, amigo, amigos.

Avanzado ya el noviembre de 2019